13/3/14

"La Selkie" (cuento folclórico celta)

Las hembras selkie pueden vivir un tiempo entre los humanos e incluso formar una familia con un hombre mortal, pero el llamado del mar es siempre más fuerte que sus vínculos terrestres...




Había una vez un pescador muy pobre que vivía en las desoladas islas del norte. Un día, mientras caminaba cerca de la costa, oyó voces, y tomando la precaución de esconderse detrás de las rocas, vio a dos hermosas mujeres de tez morena y cabello renegrido que, en un prado cercano, corrían desnudas intentando darse a la caza mutuamente. Entonces, a sus pies descubrió dos pieles de foca y decidió levantar una de ellas para examinarla. Las mujeres, en ese mismo instante, interrumpieron su juego y, lanzando un chillido, corrieron a buscar su ropa de focas. Una de ellas tomó la piel que todavía yacía a los pies del pescador y, echándosela encima, rápidamente desapareció en el mar. La otra, al ver que el pescador tenía su piel entre las manos, comenzó a llorar, suplicándole con gestos al hombre que se la devolviera. Pero el pescador vivía solo y quería una esposa. Entonces, galantemente, cubrió con su chaqueta a la mujer y la llevó a su casa y escondió la piel de foca debajo del colchón.
Pasó el tiempo y no hubo hombre más feliz que aquel pescador. Todos los días, muy temprano, salía al mar y, cuando a la tarde volvía con sus redes, veía desde la playa el humo de turba que salía por la chimenea de su casa, donde la mujer cocinaba sabrosos platos a base e algas y pescado. Por las noches, mientras afuera arreciaba la borrasca, ambos dormían abrazados a la luz de los rescoldos. Con los años, llegaron dos hijos que alegraron todavía más aquel hogar. Sí, ese hombre era feliz, pero a veces advertía una honda tristeza en los profundos y melancólicos ojos negros de su esposa.
Una noche ventosa el pescador despertó y vio que su mujer no estaba en la cama. Deslizándose hasta la puerta, la oyó hablar con alguien en voz baja. No alcanzó a oír lo que decía porque, casi de inmediato, la conversación se interrumpió y el pescador apenas tuvo tiempo de volver precipitadamente al lecho. Mientras fingía dormido, vio que su esposa cruzaba discretamente la pieza. Entonces lo venció el sueño y así pasó la noche. A la mañana siguiente, aunque se sentía muy perturbado, decidió no hacer nada hasta saber algo más. Ese día sus redes se llenaron de peces y, al caer la tarde, emprendió la vuelta hacia su hogar.
Ya en la playa, cuando volvía como otras tantas tardes a su casa, vio dos focas. Eran un macho y una hembra, tendidos en las rocas cercanas a la playa. Ayudándose con sus aletas, el macho se irguió sobre la cola y le habló de este modo al asombrado pescador:
- Anoche encontré la piel de la que iba a ser mi esposa. Tú me despojaste al despojarla de ella y la hiciste tu mujer. No te guardo rencor, porque fuiste un buen marido. Ahora contempla a tu esposa por última vez.
La hembra miró al pescador con sus tristes ojos negros. Todo duró un segundo. Cuando el hombre trató de acercarse, la foca y su compañero desaparecieron de inmediato entre las aguas. Entonces volvió a sus hijos y a la desolación de su hogar.

Fondebrider- Gambolini. "Cuentos Celtas" Ed. Ecos-Vergara. Bs.As. 2000

Poema: "Sonidos Perdidos" por Marta Álvarez de Calderón

Me puse a buscar
las palabras más queridas,
las que salen del alma
a puro sentimiento.
Pronuncié algunas...
y presto el viento las llevó
hacia el infinito.
Quise atrapar a otras
para que no fueran,
y hermané los verbos:
espero, amo, necesito...
Y se escapó tu nombre
cansado del silencio.
No pude contenerlo,
y hacia el aire
se fueron las palabras
buscando luz.
Los sonidos perdidos
despojados de sombras.

Afuera,
el rocío,
enmudecía la flor.

Margarita Rodriguez-Casaux. "Calidoscopio de voces". Ed Dunken. Bs.As. 2012.

Músico del Mes de Marzo: Karine Deschamps, "Nicaragua"

24/2/14

Carlos Páez Vilaró: Arte total y Carnaval


Con una marcada impronta cubista, la producción del artista, nacido en Montevideo, el 1°de noviembre de 1923, se desplegó en todo tipo de materiales (muros, cartones, metales, papel) y tuvo como eje el retrato de sus viajes por el mundo. Además de su afán por la experimentación, se dedicó también a la conquista de distintos soportes: así, incursionó en la pintura, la escultura, la cerámica, la música y la escritura. Páez Vilaró dedicó su obra pictórica a la cultura de raíz africana que rodea el Carnaval uruguayo, pero además recorrió África pintando murales en coincidencia con el histórico proceso de independencia de aquel continente En los años 60, Páez Vilaró inició la construcción de Casapueblo, el gigantesco monumento arquitectónico emplazado en el espectacular paisaje marítimo de Punta Ballena -a unos kilómetros de Punta del Este- que funciona como hotel, museo y taller:
"Cuando inventé Casapueblo, era extraordinario: estaba solo. Una soledad maravillosa. Sólo tenía diálogo con algunos pescadores que se aventuraban a vivir en las rocas. Hoy en día no conozco ni a los vecinos. Impresionante lo que ha crecido..." 
A lo largo de su vida, Páez Vilaró conoció a importantes maestros como Pablo Picasso, Salvador Dalí, Giorgio de Chirico, Jean Cocteau, Jean Cassou, Alexander Calder y Andy Warhol, entre otros. Falleció hoy a los 90 años y éstas son algunas de sus obras relacionadas con el Carnaval rioplatense...






14/2/14

¿Sabemos acaso lo que es la verdad? - Ernesto Sábato

Fragmento de "Sobres héroes y tumbas"
...
- Entonces hay que mentir - adujo Martín con amargura
- Digo que no siempre se puede decir la verdad. En rigor, casi nunca.
- ¿Mentiras por omisión?
- Algo de eso - replicó Bruno, observándolo de costado, temeroso de herirlo.
- Así que no cree en la verdad.

- Creo que la verdad está bien en las matemáticas, en la química, en la física, en la filosofía, no en la vida. En la vida es mas importante la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza. Además, ¿sabemos acaso lo que es la verdad? Si yo le digo que aquel trozo de ventana es azul, digo una verdad. Pero es una verdad parcial, y por lo tanto una especie de mentira. Porque ese trozo de ventana no está sólo, está en una casa, en una ciudad, en un paisaje. Está rodeado del gris de ese muro de cemento, del azul claro de este cielo, de aquellas nubes alargadas, de infinitas cosas más. Y si no digo todo, absolutamente todo, estoy mintiendo. Pero decir todo es imposible, aun en este caso de la ventana, de un simple trozo de la realidad física, de la simple realidad física. La realidad es infinita y además infinitamente matizada, y si me olvido de un solo matiz ya estoy mintiendo. Ahora, imagínese lo que es la realidad de los seres humanos, con sus complicaciones y recovecos, contradicciones y además cambiantes. Porque cambia a cada instante que pasa, y lo que éramos hace un momento no lo somos más. ¿Somos acaso, siempre la misma persona? ¿Tenemos, acaso, siempre los mismos sentimientos? Se puede querer a alguien y de pronto desestimarlo y hasta detestarlo. Y si cuando lo desestimamos cometemos el error de decírselo, eso es una verdad, pero una verdad momentánea, que no será más verdad dentro de una hora o al otro día, o en otras circunstancias. Y en cambio el ser a quien se la decimos creerá que ésa es la verdad, la verdad para siempre y desde siempre. Y se hundirá en la desesperación.