14/7/11

Angustia primordial

...Extasiado con cada sonido imperceptible, me llegan las oleadas de las luces rojas alternadas con verdes, el brillo de los cristales de la tiendas y de los espejados vidrios del tráfico de una ciudad que rebalsa desde todos sus bordes. Desde los fantasmas detrás de las carnes a los ángulos de cada edificio del microcentro. De gente y de ratas. Toda esa conjunción, desde las ratas al ruido imperceptible, desde los miles de automóviles y gente apelotonada a los ojos tristes de la piba que cruza Callao. Los mármoles reflejan “la gran vida” que se llevaba en los primeros tiempos del mismo siglo. Todo me estrechó la fase espiratoria de mi ventilación y me produjo esa sensación de ahogo cada vez más espiritual e intensa. En ese escenario de cruda realidad no puedo creer haber llegado a esto que me pasa, y en verdad, no creo en nada desde hace un tiempo. Ni en mí. En verdad, ya no creo ser lo que de mí han creado y han creído.